Editado por FotoRuta, es el primer libro que leí sobre fotografía gastronómica después de ver muchos vídeos de fotográfos especializados y con canales y perfiles en las redes francamente interesantes y descubrir que es un ámbito más amplio de lo que uno podría pensar, con muchas derivadas y que toca varios palos. Este libro, focalizado en dulces y postres -aunque sus ‘tips’ podrían aplicarse a un abanico bastante más grande de la creación culinaria– es de pequeño formato y pienso que supone una muy buena aproximación a esta disciplina cada vez más en auge y de gran potencial. Cuenta con la ‘receta’ de unas cincuenta fotos: cómo se tomaron, con qué equipo y con qué intención, entre otros aspectos. Preguntas o cuestiones, todas ellas, clave a la hora de plantear realizar o capturar una imagen que tenga algún atractivo.
Y otro añadido y es que está escrito por una persona que lleva relativamente poco en esta materia y que pone de manifiesto que con una serie de conceptos clave controlados o dominados, la curva inicial de aprendizaje puede ser rápida obteniendo unos resultados más que dignos, que después con constancia, práctica, estudio, investigación y experimentación se pueden ir refinando hasta definir un estilo propio, imprescindible para poder distinguirse del resto y marcar un valor diferencial. En el libro, al comienzo, se repiten frases propias de cualquier manual de fotografía que, no por conocidas o esperadas, no hay que incluir. Así, por ejemplo, se recuerda que «la cámara no es la que hace una buena fotografía sino la visión del fotógrafo». E incide un poco sobre este punto al señalar que con un equipo muy básico, conformado de un móvil, luz natural, una sábana o cortina y un cartón pluma se puede empezar en este campo y con unas imágenes bastante conseguidas.
Sobre ello y a un nivel algo superior, sí habla de una cámara con opciones manuales (y que puede conseguirse, señala, «por unos 300 o 400 euros» -hay un mercado bastante grande de DSLR de segunda mano-), un 50 mm f.1.8, un macro, un flash y disparador, un difusor y un reflector como un equipo con el que ya poder trabajar y plantearse dar un paso mayor en la fotografía gastronómica con más aspiraciones. Asimismo, en la parte más teórica, que se concentra en la parte inicial de esta obra, se repasan básicamente cinco conceptos, que hay que tener siempre presentes y que se incluyen en el análisis de imágenes posterior, como son: la luz, el ángulo y encuadre, el fondo y accesorios, el color y la composición. Todos ellos siempre deben estar presentes en cualquier imagen que se quiera plantear, respondiendo de un modo u otro a cada uno de estos puntos.

De la luz, por ejemplo, señala que «es el 90% de la foto» y subraya que una «iluminación suave» es la que mejor favorece a la comida, poniendo de releve sus detalles, texturas, brillos o volúmenes. Sobre ello, habla de los tipos de luz, direccionalidad o distancia («cuanto más cerca, más contraste») y toca también el tema de los encuadres y que se focalizan sobre todo en tres: el cenital, «comensal» o de 45 grados y el frontal, cada uno de ellos con sus particularidades. Por decir algo, un plato sin volumen suele quedar mejor en una toma cenital y otro con más tamaño (caso de una hamburguesa) suele llamar más la atención en un ángulo frontal e incluso un poco contrapicado (atención al uso de las focales, que en esta especialidad, para no deformar los objetos, empiezan desde el 50 mm y hacia adelante. Podría bajarse hasta el 35 mm, aunque no es lo más aconsejable).
Sobre el resto de puntos, se habla de fondos, accesorios, colores y composiciones, con explicaciones no demasiado largas, muy claras, concisas, muy comprensibles y de fácil aplicación práctica. De hecho, podría decirse que es un libro que anima -y lo hace la autora desde sus primeras páginas- a no solo leerlo sino a mirar de aplicar todo lo explicado y a ‘pelearse’ con cada composición para tratar de alcanzar el objetivo deseado y que, en fotografía de comida, suele ser despertar emociones que inviten a provar lo que se ve en pantalla. Buena, por lo tanto, obra, que se lee en poco tiempo, de peso ligero y que es ideal para llevar siempre encima, en cualquier sesión, para revisar conceptos, ideas o temas que lo requieran.
