Fue una de mis primeras sesiones dentro de la fotografía gastronómica; y de ahí que tenga una importancia o significado especial para mí. El desarrollo fue extraño o curioso pero el resultado, aceptable o bastante correcto. Acabé satisfecho, sin ser unas fotos extraordinarias o para caerse de culo. Situado muy cerca de Plaza Cataluña, en el centro de Barcelona y especializado en cocina italiana -como su propio nombre indica- y con un punto mediterráneo y contemporáneo, una de las cosas que más me gustaron del restaurante «Rimini Rimini» fue el ambiente y el interiorismo, la decoración, fresca y acogedora en un espacio no particularmente grande pero sí agradable. Antes, algunas semanas atrás habíamos comido y había tomado nota de su valor y posibilidades para una posible sesión; que después se concretó aunque en unos términos poco predecibles. Sea como fuere, acabé contento y espero que ellos también.












