Un lujo poder hacer fotos en un bar como «La Plata», en la calle Mercè, 28 de Barcelona, bastante cerca de la antigua sede de Correos, próxima ya al mar y en el centro de la ciudad, a no mucha distancia de las Ramblas, Colón, la Boquería o el Liceu, por citar solo algunos puntos emblemáticos de la capital catalana. Emplazamiento, por lo tanto, codiciado y de privilegio, para un establecimiento con mucho recorrido, más de 80 años (fundado en 1945 y ya por su tercera generación), con profesionales también experimentados y sinónimo de buen servicio, amabilidad y rigor.
Su especialidad, las tapas (y sobre todo, el pescadito frito, como algo de excelencia y prestigio): elaboradas como se han hecho siempre, con buen producto y apostando por la tradición y que les ha llevado a reconocimientos como uno de «los mejores bares de tapas» de la ciudad, de España o incluso de Europa, según medios como Time Out, el diario ABC o The Guardian (según recogen en su web).
Entre su clientela, por ubicación y por haberse posicionado como un local de referencia: sí, turistas, por supuesto; pero también gente del barrio, trabajadores… Unos visitantes que le aportan y que van en consonancia con su personalidad; y entre los que se cuentan también figuras como el actor Daniel Bruhl o el crítico gastronómico Jamie Oliver (ambos en su web y perfil en Instagram). Resiste, de este modo, a dinámicas fuertes y que en ciertos aspectos puede que no le sean muy favorables, pero a la vez ello, precisamente, le atorga carácter, en unos tiempos donde la historia y la impronta del paso del tiempo se valora como algo singular, casi exótico. Lo tradicional como algo distinto y deseado por los de aquí y por los de fuera: en esa conjunción es donde se sitúa el bar «La Plata» con un producto, además, que le ha valido reconocmientos sustanciales. //























