¿Qué tiene la pajarita que no deja indiferente?

Todavía en muchos restaurantes los camareros visten uniforme con pajarita, que sigue siendo símbolo de elegancia y distinción, pero su uso y auge dista mucho de lo que fue tiempo atrás. De hecho, en las últimas décadas del siglo XX y primeros años del XXI la pajarita a nivel global y general ha pasado por horas bajas, siendo la cultura y moda hipster y preppy y su repunte lo que explica que haya vuelto algo a la palestra y no quede en el baúl de los recuerdos como a priori las tendencias parecían apuntar.

Interesante, además, es descubrir que su origen se remonta al siglo XVII, a la Guerra de los Treinta Años y a milicias croatas que usaban un pañuelo para cubrirse o unir la apertura de sus camisas. Su incorporación al ejército francés del Rey Sol, Luis XIV, es el que llevaría a que los soldados de este último incorporaran a sus uniformes dicha prenda y que de ahí saltara a las clases altas galas como señal de estatus; y después hacia Inglaterra, ya como pieza clásica del atuendo del dandy del momento. Durante los siglo XVIII y XIX viviría una popularización notable, llegando a la producción en masa a Estados Unidos e incluso, ya durante el siglo XX a introducirse entre las exclusivas comunidades universitarias de la Yvy League. Su nombre originario, francés, «cravatte», remite precisamente a aquellos primeros milicianos croatas que llevaban esos peculiares y originales pañuelos en el cuello.

A lo largo de la historia ha habido figuras mundiales, del cine, la cultura pero también de muchos otros ámbitos que se han caracterizado en un momento u otro por el uso de la pajarita. No eran, por lo tanto, extrañas las celebraciones con, por ejemplo, celebridades como Churchill o Einstein luciendo alguna de ellas. Tampoco, según leemos y podemos recordar, Marlon Brando en «El Padrino», James Bond en multitud de sus filmes, Sinatra en sus espectáculos musicales o arquitectos como Le Corbusier o filósofos como Nietzsche.

Sin duda, la pajarita, que no queda claro si es o no anterior a la corbata, tiene un espacio particular dentro de la restauración. Y es que, según leemos, diversos gremios la incorporaron a su uniforme por delante de su adversaria por ser más práctica y difícil que se manchara o enganchara. De diseños, por cierto, hay multitud aunque probablemente las más clásicas sean las más habituales y que todo el mundo tiene en la cabeza. En el «7 Portes» de Barcelona, ya más que centenario y por el que han pasado figuras como Picasso o el actor Sean Penn, siguen apostando por ella. //


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