Comimos un día en un restaurante del centro de Barcelona y aproveché, con todo el respeto -por supuesto- hacia los comensales, camareros y responsables, para captar algunas fotos de su interior, que me pareció decorado con bastante gusto (ni excesivo ni demasiado simple o minimalista). Y quedé con ellos que les mandaría algunas muestras y tanteé la posibilidad de hacer un día una sesión gratuita de prueba. Gustaron y convenimos la fecha, que se realizó un par de semanas más tarde. Hay que tener en cuenta que la gente es algo reacia de entrada, sin conocerte ni -puede, tal vez- tener necesidad de imágenes para sus redes sociales (que esta es la otra parte dela cuestión).
