Llama la atención desde la calle, como suelen hacerlo la inmensa mayoría de pastelerías que saben jugar muy bien con productos muy vistosos, una buena presentación y una iluminación que suele jugar con tonos cálidos, muchas veces ocres o amarillos, en armonía con el género y realzando sus cualidades. Esta pastelería, en la calle Consell de Cent, 421 de Barcelona (muy cerca en su momento de la sede central de la redacción del diario El Periódico de Catalunya) invita a pararse y echar un vistazo. La parte de venta es la más accesible, mientras la de cafetería, amplia y agradable, queda en la parte de atrás. Su calidad es más que notable y a un precio absolutamente competitivo y que nada tiene a envidiar al de franquicias que se mueven en unas cifras muy parejas.
