Nineteen: un oasis gastronómico junto a la Iglesia de Santa Ana, en Barcelona

Situado dentro de un hotel cuatro estrellas superior en pleno centro de la capital catalana -en la misma Plaza Catalunya- y de nombre Olivia Plaza («plaza», creo que por encontrarse donde está), el «Nineteen» se define en su propia web como establecimiento de «cocina mediterránea» aunque también «cosmopolita». Un rápido vistazo a su menú de diario evidencia esa especie de mezcla muy interesante tanto a nivel de sabor como visual y que también casa con el diseño de su espacio, muy atractivo y en general también luminoso. Destacan, por ejemplo, platos laboriosos y muy bien combinados como, entre otros, un carpaccio de bacalao o una crema de tomate con tartar, anchovas y un largo etcétera, que también habría que aplicar a todos los platos; llenos de matices.

Iglesia románica de Santa Ana

La oferta gastronómica, por supuesto, es uno de sus aspectos destacados (a un precio más o menos razonable, de 27 euros con impuestos incluidos) pero no es el único. El espacio y su decoración merecen también mención aparte por localizarse prácticamente pared con pared con la iglesia románica, del siglo XIII, de Santa Ana, con la que comparten muro de separación. Y es que este restaurante es un pequeño oasis de calma y tranquilidad en pleno bullicio del centro de Barcelona, muy cerca de puntos de gran atracción como Portal de l’Àngel, las Ramblas, el Mercado de la Boqueria, el de Santa Caterina, el Born, la Pedrera, la Casa Batlló y un pelín más lejos (pero tampoco mucho) Colón, el puerto o, en dirección distinta, la Sagrada Familia: el gran templo de Gaudí, gran símbolo de la ciudad, admirada a nivel mundial y que parece ya encontrarse más o menos cerca de su finalización (de las obras, «eternas»).

Volviendo al espacio del «Nineteen», se diferencia entre dos niveles, un primer, a nivel de calle, acristalado, de suelos de vidrio y, por lo tanto, luminoso y elegante (ambos son exteriores); y un segundo, un nivel por debajo, ajardinado, rodeado de hiedras y de las paredes de piedra que lo separan de la iglesia, que asoma por encima de las paredes y que dibuja una estampa muy bonita -y todavía más al atardecer, cuando los tonos anaranjados del cielo se confunden con las luces artificiales que se encienden y empiezan a ganar protagonismo-. Ambos lugares son muy adecuados no solo para comer o cenar sinó también para degustar un cóctel o una copa de cava, especialidades de este restaurante según detallan desde el mismo hotel.

Hoy por hoy, una buena opción si se busca tranquilidad en pleno centro de Barcelona

Nosotros, a título personal, disfrutamos de una comida muy agradable, en un bonito entorno, recogido y sofisticado y en un ambiente relajado, tranquilo y discreto, Aquel día no había mucha gente, con lo que el servicio y atención (que seguro que también lo será en días de más trabajo y exigentes) fue muy bueno, rápido, eficiente y amable. El ‘Nineteen’ es una buena opción para comer y disfrutar de un rato distendido, con platos bien trabajados y conseguidos (los menús, según nos contaron, «cambian cada quince días»), con una excelente ubicación en Barcelona y que hoy por hoy no es tan conocido como podría serlo; convirtiéndose, por lo tanto, en una elección ideal si se busca buena comida, tranquilidad y al lado del meollo de la capital catalana y algunos de sus lugares más emblemáticos.

Deja un comentario