En una búsqueda rápida por internet o incluso preguntando a la IA sobre locales interesantes para comer en el Maresme y a unos precios razonables, no desorbitados, «Sa Lola», en Blanes, sale entre los primeros y más valorados. Y no es de extrañar: su propuesta, creativa, original y divertida, reversiona muchos platos y planteamientos consiguiendo estéticas bonitas y, más importante, sabores intensos y, sobre todo, auténticos y creíbles. Fiables: los platos, productos e ingredientes saben a lo que tienen que saber y no se pierden en mezclas confusas y difíciles de discernir. El aspecto es importante per no manda. El ambiente y estética, curiosa, agradable, con una visita recomendable a la parte interior del local, cruzando el Passeig Pau Casals, 59, para descubrir una decoración singular, acorde con el concepto por el que se definen como «bar gastronómico».
Y el servicio, atento, diligente, amable y simpático, que no siempre es fácil de encontrar. Entre los platos, en nuestro caso y parte del menú de seis pasos planteado por ellos: olivas esferificadas -en alusión o como influencia del pasado de ambos propietarios, chef y jefe de sala, que pasaron por el Tickets de los hermanos Adriá-, langostinos corn flakes y salsa dulce de chile, donette de foie, buñuelos de Idiazábal y miel (sobrios por fuera y deliciosos por dentro), pulpo a la gallega con kimchi, huevos fritos con patatas y bacon (con su divertida cestita) o su versión particular de los Ferrero Roche. Se nota, tanto en los platos como por todo en general, que se lo pasan bien. Un local que tener en el radar por el que han pasado, según aparece en su web, figuras como la cineasta Isabel Coixet, el periodista Josep Pedrerol o el chef Raúl Balam, hijo de Carme Ruscalleda, entre otros.





















